Cambiamos el verbo TRABAJAR por el verbo CREAR
Y decimos, mi trabajo es mi creación y por ello es bello.
Soy un creador-a
Y tu preguntas ¿pero como voy a crear algo en un trabajo que
no me gusta y en el que ni siquiera se me permite salirme del manual?
Y esta es la respuesta: No importa lo que los demás deseen
para ti. Nadie puede quedarse con tu vida si tu no lo permites. Lo que importa es que tu seas consciente de
que tu pensamiento es tan poderoso que prevalecerá por encima de todos los
deseos ajenos. No tienes que hacer nada mas.
Yo soy un creador, y lo somos, es un sentimiento tan potente
que nos llevará al lugar exacto en el que podemos desarrollar todas las capacidades
que a cada uno nos fueron dadas. Nos
impulsa como si de una palanca se tratara para incorporarnos de nuevo al flujo de la vida del que nos salimos sin darnos cuenta. Nuestra fuerza vital se emulsiona con este flujo y el milagro ocurre. Vemos entonces la magia de la
vida.
Y eso es vivir “tu” vida plenamente porque lo estas haciendo
desde la consciencia. No hay necesidad de
poner resistencia a lo que no nos gusta sino mantenernos en nuestra posición de
pensamiento y dejarse fluir.
La vida no es resistir sino fluir. Cuanto mas resistimos mas
vivimos la vida de otros.
La vida es decidir que es lo que uno mismo quiere. Lo peor es no decidir. Al decidir nos hacemos mas libres.
La vida es aceptar que la magia está ahí al alcance de todos. Solo nos tenemos que dejar llevar mientras mantenemos nuestro pensamiento claro.
(El pez y la pluma)
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